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Isabel Zarza, Directora General de África, nos cuenta su experiencia en Women@Dufry

marzo 7, 201911 min lectura

En Dufry ya somos más de 22.000 mujeres. Un gran dato del que estamos enormemente orgullos@s. Por eso impulsamos la iniciativa Women@Dufry, un comité creado para concienciar de la importancia que tiene la diversidad de género en la empresa y que busca desarrollar el potencial de las mujeres con talento dentro de la compañía. Un buen ejemplo de ello, es el caso de nuestra compañera Isabel Zarza, Directora General de África, quien nos cuenta su experiencia.

DUFRY: Cuando en septiembre de 2017, la empresa decidió poner en marcha el proyecto Women@Dufry, esta se comprometió, por un lado, a mejorar la comunicación de las políticas de la empresa en materia de conciliación vida laboral/familiar y por otro a garantizar el funcionamiento de los procesos dirigidos a alimentar el talento femenino.¿Podemos decir año y medio después que este compromiso se ha cumplido? ¿Qué acciones se han llevado a cabo para su cumplimiento?

ISABEL ZARZA: Hace dos años Dufry creó un comité denominado Women@Dufry, esté comité está compuesto por 17 mujeres de distintos países y diversas funciones dentro de la empresa y su objetivo es concienciar de la importancia que tiene la diversidad de género y ayudar a aquellas mujeres con talento a que sean consideradas para crecer profesionalmente.  Cambiar las tendencias no es tarea fácil, queda mucho por hacer y desgraciadamente no es un tema de un país o una empresa, sino que es algo que afecta a todas las mujeres de todo el mundo.  Creo que hemos avanzado con paso firme pero lógicamente quedan muchas cosas por hacer.  Desde el comité tenemos un canal de comunicación abierto con todos los empleados de la empresa para recibir sugerencias (women@dufry.com) y también con Recursos Humanos y con el Consejero Delegado, para poder debatir los temas y plantear soluciones.  Como acciones concretas, entre otras, este año Dufry ha conseguido el certificado de igualdad salarial para hombres y mujeres en Suiza como primer país donde se ha realizado el estudio; el Comité tuvo su participación en la reunión anual “Leadership Forum” reforzando los mensajes de igualdad de género y se ha lanzado un programa de talentos entre otras acciones.

Creo que la creación de este comité ya es un logro en sí mismo y el hecho de que tenga el respaldo no sólo del Consejero Delegado de la empresa sino también del Consejo de Administración, es una prueba de que se están dando los pasos adecuados para poder avanzar.

 

D:¿Consideras que Dufry está bien posicionado como empresa en lo que a igualdad de oportunidades se refiere? ¿Dónde crees que debe hacerse un esfuerzo mayor?

I.Z: Desde un punto de vista puramente estadístico tenemos una posición privilegiada con respecto a otras empresas dado que 2 de cada 3 empleados somos mujeres, sin embargo cuanto más arriba subes en la organización menos mujeres encuentras.  Esto no sólo ocurre en Dufry, si miramos en las empresas que están dentro del IBEX en España, pasa exactamente lo mismo, las mujeres sólo ocupan el 19% de los puestos de dirección de esas empresas.  Todos tenemos que ser conscientes en nuestro día a día de que no se deben admitir discriminaciones, en esta ocasión estamos hablando de género, pero no se deben admitir discriminaciones de ningún tipo y el esfuerzo por ser conscientes y cambiar la situación actual tiene que hacerse en todos los puestos de trabajo.

 

D:Un año después de tu nombramiento como Directora General de África, puedes contarnos como mujer ¿cómo te sientes en este puesto? ¿Te has encontrado con alguna dificultad a la que no te hayas tenido que enfrentar antes? ¿Es África un lugar complicado para una mujer en un puesto directivo?

I.Z: Durante toda mi carrera profesional, han sido limitadas las reuniones en las que el número de mujeres era mayor que el de hombres y muchas en las que yo era la única mujer. Muchas han sido las ocasiones en las que estando en reuniones tensas, si alguien decía algo fuera de tono, aunque no me lo dijeran a mí, hayan interrumpido la reunión para decir “Isabel, perdona por las palabras”. Pero esto no se lo decían al resto de los miembros de la reunión o incluso a la persona a la que le estaban diciendo esas palabras…y en muchas ocasiones he tenido que aguantar comentarios o preguntas que claramente no le harían a un hombre. Pero todas personales; desde el punto de vista profesional, creo que me he ganado siempre el respeto tanto de mis compañeras como de mis compañeros de trabajo.

Un año después de mi nombramiento como Directora General de África, como mujer, me siento exactamente igual que cuando era Directora de Estrategia y Desarrollo Corporativo Global.  Son muchas las ocasiones en las que soy la única mujer en las reuniones. Hay una anécdota muy curiosa en Kenia, en una de mis primeras reuniones con las Autoridades Aeroportuarias, en la cual éramos todo hombres excepto dos mujeres, la Abogada de KAA y yo.  Al terminar la reunión me pidió que si nos podíamos hacer una foto juntas porque le había hecho mucha ilusión que por parte del operador no todo fueran hombres, sino que hubiera también una mujer. Fue un momento distendido en el que todos se rieron, pero a la vez se dieron cuenta que efectivamente esta mujer se sentía en minoría constante en todas las reuniones.

África me ha sorprendido positivamente respecto al número de mujeres que hay en puestos directivos, por supuesto que muchas menos que hombres, igual que en Europa.  Pero hay mujeres presidentas de gobierno como Sahlework Zewde, Presidenta de Etiopia y mujeres CEOs de compañías multinacionales como Yolanda Zoleka Cuba, CEO de Vodafone en Ghana.

Como mujer no he encontrado obstáculos a la hora de trabajar en África, sin embargo, me he dado cuenta de lo invisibles que son los privilegios para aquellos que los tienen. Muchos hombres hoy en día insisten en que ahora si hay igualdad de mujeres y hombres y que la desigualdad es algo del pasado. No ven las desigualdades porque no las sufren, no se dan cuenta; desde un ejemplo tonto como que todavía si hay un hombre y una mujer sentados en una cafetería y traen un refresco y una cerveza, la cerveza casi siempre se la ponen al hombre y el refresco a la mujer, igual que la cuenta, se da por hecho que es el hombre el que tiene el dinero y por tanto la cuenta se la traen a ellos.  Hasta que no se lo haces ver, el hombre no es consciente de esos pequeños detalles del día a día.  Pues exactamente igual me ha pasado a mi recientemente en África. Yo tengo un gran privilegio, del cual no he sido consciente hasta que alguien me lo ha hecho ver. Justo hablando con una mujer sobre el tema de la desigualdad, me dijo…” tú tienes mucha suerte, si fueras negra, te darías cuenta de lo que significa verdaderamente la desigualdad”.